La Arañita Abusadora

  
Hace unos cuantos años atrás experimenté algo muy interesante con una gran moraleja. 

Estaba muy tranquila en mi cama descansando después de un largo día de trabajo; cuando alcanzo a escuchar un sonido repetitivo e insistente. Como (tic, tic, tic). Después de unos minutos, al ver que el sonido no menguaba, decidí mirar a ver qué era. 

Un insecto pequeño colgando y totalmente envuelto en seda de araña! Cuando lo vi sentí compasión por el insecto que desesperado peleaba por su vida y llamaba en voz de auxilio con la esperanza de ser socorrido. Qué fe la de ese chiquitín! Oh santo! O sea, él no se iba a dar por vencido y estaba determinado a utilizar lo que parecía los últimos minutos de su vida clamando ayuda!

Lo liberé de su angustia…

Arañita, sé que era tu comida. Pero busca para otro lado, porque en mi casa no!

“TODO es posible para el que cree.”  Marcos 9:23 b

Darnos por vencidos justo antes del desastre o de lo que parece inevitable, es tirar la toalla un pelo antes del minuto atroz. Y sí, utilizo palabras fuertes porque en la vida muchos nos hemos encontrado en situaciones y dificultades que parecen no tener remedio. Eventos de vida muy dolorosos y otros no tanto pero que prueban tu carácter para ver hasta dónde vas a dar. Para ver qué tanta fe o confianza en Dios dices tener. Para empujarte a aprender a creer hasta el final. Porque estamos claros, la raza humana aprende a cambiar sus patrones justo en el dolor y en la adversidad. 

“Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.”   Mateo‬ ‭7:8‬ ‭NVI‬‬

Aquí el problema es que nos cansamos rápido. ¿De qué? De pedir, de llamar, de buscar… De eso.

Nos enfrascamos a ver con los ojos de la desesperación la circunstancia que nos embarga y nos olvidamos de los principios mismos que tienen el potencial y el poder de sacarnos ilesos de cualquier hoyo. 

Ese insecto sabía que iba a morir. Ya no había salida. Sus patas estaban atadas, amarradas a la muerte. Humanamente de eso nadie escapa. Y aun así, usó la erramienta de llamar auxilio, por si alguien mayor que su problema pudiera estar escuchando, se compadeciera e interviniera. Y para su sorpresa esa era yo. 

Así mismo es Dios con nosotros. En el momento más oscuro, nos humillamos delante de su Poderosa mano, clamamos por auxilio y lo que parece imposible se torna en esperanza, porque uno más grande que yo decidió tener misericordia y sacarme del hoyo.

Jamás dejamos de clamar, jamás dejamos de buscar, jamás dejamos de llamar a la puerta hasta que veamos que algo acontece. #FeSinBarreras.  

NO TE DES POR VENCIDO/A HOY!

Espero les haya gustado.

Chaito guapuras😘

Jireh Gerch

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